EL “LATIGAZO CERVICAL” La lesión más común en los accidentes de tráfico

Publicada el 27/01/2014

Los accidentes de tráfico pueden causar lesiones en casi cualquier parte del cuerpo humano, incluyendo, entre otras, a cabeza, cuello, hombros, brazos, torso, manos, piernas y pies. La lesión más común que sufren las personas involucradas en los accidentes de tráfico en España es el llamado LATIGAZO CERVICAL. Los síntomas del latigazo cervical suelen aparecer dentro de las 24 horas desde la producción de la lesión, aunque no es inusual que los efectos tarden días o semanas en hacerse evidentes. El origen de esta lesión se asocia comúnmente con un impacto en la parte trasera del vehículo o con un impacto lateral. En definitiva se produce cuando la cabeza se echa bruscamente hacia atrás y hacia adelante en el impacto, de forma que los músculos y los ligamentos del cuello pueden sufrir desgarros o estiramientos excesivos. Los discos entre las vértebras pueden abultarse, desgarrarse o romperse. Las vértebras pueden ser forzadas fuera de su posición normal y la médula espinal y las raíces nerviosas puede llegar a ser estiradas o irritadas. La multitud de posibles elementos de daño físico puede causar una amplia gama de síntomas de latigazo cervical.

 


            Las lesiones varían porque hay muchos aspectos que cambian de un accidente a otro: la edad del lesionado, su estado de preparación física, la salud de sus huesos, los músculos, los ligamentos y los discos, la dirección de impacto y las velocidades implicadas. Desafortunadamente llevar un cinturón de seguridad tiene poco efecto en la prevención o reducción de los síntomas del latigazo cervical. El reposacabezas sin embargo puede ofrecer algún tipo de protección y a menudo ayuda a reducir las lesiones de este tipo.

 
            La mayoría de las personas que sufren latigazo cervical tienen síntomas dolorosos que pueden incluir:

 

  • Dolor de cabeza causado por la tensión muscular y la presión sobre los nervios.

 

  • Dolor en el hombro que se irradia hacia la parte posterior del cuello en la zona del omóplato.

 

  • Ardor, escozor, entumecimiento u hormigueo causados por desgarros musculares.

 

  • Dolor de cuello agudo que a menudo se irradia hacia los brazos, la mano y los dedos.

 

  • Rigidez en el cuello, náuseas y vértigo

 

  • Visión borrosa.

 

  • Dificultad para tragar.

 

  • Irritabilidad, fatiga y mareos

 

  • Zumbido en los oídos.

 

  • Dolor en la mandíbula o en la cara.



Como venimos diciendo, los síntomas del latigazo cervical pueden retrasarse en su aparición sobre todo si la persona que tuvo el accidente no advirtió en ese momento haber sufrido algún daño. Hay que tener en cuenta que incluso una ligera sacudida en el cuello puede originar problemas cada vez más evidentes en una fecha posterior como resultado de daños a nervios vitales, los músculos y los vasos sanguíneos que se encuentran en el cuello. Un cuello normal puede soportar un movimiento hacia adelante de 50 veces la fuerza de la gravedad sin producirse ninguna lesión; sin embargo, sólo 5 veces la fuerza de la gravedad pueden ser toleradas por el cuello durante un movimiento de rebote hacia atrás. Por lo tanto es muy común que no haya ningún malestar inmediatamente después de un accidente, pero si las vértebras están desalineadas después de una sacudida, puede tardar algún tiempo antes de que la irritación de los nervios causada por la falta de alineación se vuelva lo suficientemente grave como para producir síntomas del latigazo cervical.

 
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